Época mística I – Muerte y silencio

Posted on octobre 22, 2010

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Subyacente a cualquier cuestionamiento de la palabra, está la cuestión de la divinidad o, lo que debe ser lo mismo hoy, el de la muerte; desde el lenguaje barthiano, subjetivo, en búsqueda de lo neutral, el punto del no deseo, donde el enunciador perfecto alcanza un sitio de descanso absoluto, divino, – el lenguaje barthiano aplicado al propio Barthes (su lenguaje exclusivo) parece ser una construcción que él puede habitar, una manera de construir un mundo donde se siente bien y donde no tiene que hablar para que el sentido profundo y verdadero de sus actos, es decir él, se entienden – pero invisible y modesto, a la obsesiva búsqueda de la forma de La palabra mallarmeana, a la confusión completa entre Thomas y las palabras que le devoran, entre el movimiento y el descanso, entre la muerte y la vida, a la omnipresente tentación de silencio[1], la pregunta sobre el lenguaje como actividad es una pregunta sobre la vida y la muerte.

El callarse es una tentación de la cual Bataille[2] como Barthes[3] hablan admirablemente, sin molestarse por contestar a lo que algunos llaman una paradoja. El silencio se gana con la muerte. La paradoja es la siguiente: hay que formular el silencio.

Blanchot, él, actúa[4].

Hoy pongo mis manos en mis oídos. ¡Gritaría tan fuerte! No quiero seguir escuchando las voces, bocas sin ojos que no cesan de emitir ruidos, piden atención, exigen que sepa y sepa.

El reposo, el descanso, la “retraite”, el silencio.

Sería un dulce abandono que disfrazaría hábil y hermosamente, como Barthes[5], de necesidad de escribir. (Obviamente yo sé que me puedo permitir abandonar)

Ha aparecido un uso inesperado del “quietismo”. Esta palabra que define un movimiento místico católico francés del siglo XVII – difundido por Mme. Guyon -, parece significar, donde me encuentro, un estado o una aspiración a un estado de reposo, un estado de “lo neutro”. Representa para los que precisamente hacen a la aspiración de callarse, de embrazar el silencio. Esta reemergencia de la palabra corresponde perfectamente a la ambición del movimiento místico de entonces.

Pero el camino místico –antes del reposo y del silencio es un monólogo delirante y paranoico sin intermedio entre un yo y una alteridad divina – ¿un yo divinizado? –, una etapa habladora antes de llegar al reposo conllevado por la unidad con la divinidad, – ¿la unidad con sí mismo? -. La cacofonía monologante podría tener algo de la etapa mística, sofocante, incesante, abrumadora, dolorosa, resbalosa, que es la búsqueda del ser amado.

Escribo esperando obviamente que alguien me lea. Diría más: escribo para él. Exista o no. Me odio con todas mis fuerzas para que nadie más me pueda odiar. Me callo para quedar íntegra con mi razón[6].

Y si nos íbamos del todo por no perder ni un trozo.


[1] Thomas, el oscuro, Maurice Blanchot

[2] Bataille no deja de hablar del silencio que representa su obra confundiendo los dos, o a veces de lamentar estar escribiendo cuando debería callarse, devolviendo a los dos términos su independencia, reduciendo de forma exagerada su relación.

[3] En sus cursos sobre “el neutro”, Barthes contesta a uno de los suplementos que recibe de sus alumnos: lee una pertinente carta que concluye que hubiera debido callarse. Barthes “déjoue” con sinceridad la paradoja confundiéndose con el enunciador. Haciendo suya la frase, es el principio de un nuevo curso.

[4] Blanchot se suicida. No podía hablar más allá. El que se apodaba “la voz” no pudo hacer avanzar el régimen objetual de la palabra más allá de lo que podía ser en los años 60. Merecería la pena estudiar con más atención la relación entre la muerte de Blanchot y la dimensión objetual de las palabras.

[5] Me refiero a su figura de la retraite en su curso sobre “el neutro”.

[6] No me acuerdo de las circunstancias, excepto que fue una conferencia organizada en el marco del Festival de Avignon 2009 con motivo de la publicación del Spectateur Émancipé: Rancière expresaba la idea, no sé porqué ni cómo, que el callarse era no ponerse en riesgo.

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