Época mística II – Forma y fondo: la metáfora plana

Posted on octobre 22, 2010

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El sistema lingüístico del cual sueño, que intuyo y/o que necesito es visual. Es una metáfora plana: sin más allá; lo que enseña es lo que es; lo que es, es lo que hace.

Habrá muchas razones a mi sentimiento: virtualización de los espacios, inmensa presencia de lo visual, descrédito del discurso, complejidad, poder de las herramientas digitales y difusión masiva en la sociedad… algunas de esas razones, de hecho, serán erróneas o mal evaluadas.
Habrá reservas: mi perspectiva nace de mi experiencia y no hay duda que cabría estudiar aquí prácticas de anonimato en la red, estrategias de ocultación y por otra parte consolidación de identidades digitales que vendrían equilibrar e informar mejor esta intuición. Otro punto sería observar con detenimiento formas originales de escritura digital (no me refiero a las “narrativas digitales” o narrativas del “yo”, sino a formas literarias de creación).
La pregunta del significado de esta intuición tal vez resida no tanto en el régimen visual de lo escrito sino en el emisor del lenguaje. Podría perfectamente ser que esté prestando cualidades al lenguaje visual que pertenecen en realidad a la condición de su formulación y publicación.
Habrá faltas: sería particularmente interesante estudiar los momentos de emergencia de sistemas jeroglíficos y sus usos – lenguaje egipcio, lenguajes de programación visual, lengua de los signos, emblemática… -.

Sistema visual/sistema fónico

El sistema visual parece permitir una formulación y un entendimiento más sencillo por ser menos mediado. El desplazamiento del significado, el margen de vacío donde las interpretaciones se “engouffrent” podría ir creciendo según el nivel de abstracción. Sin embargo el plano es único y permite la activación y uso de la metáfora plana. La palabra-imagen es una metáfora operante. La imagen la hace metáfora, pero no existe un más allá a lo que es. Es decir que no representa, sino es y activa.
El lenguaje alfabético busca a dibujar en vano los contornos precisos de la “Pipe” poética, mientras que la imagen lleva tiempo revindicando su alteridad radical: “Ceci n’est pas une Pipe”. Pero la realización de la metáfora operante nos permitiría decir: “Ceci pourrait être une pipe”. La innovación tecnológica podría hacer que un diseño se vuelva objeto, que un lenguaje anime o cree vida: eso es seguramente un paradigma esencial en el cambio de la percepción entre el ser y el parecer.

Mediaciones y objeto
Por otra parte, el lenguaje visual es búsqueda del acercamiento a lo verdadero de lo físico. La recomposición fónica de los objetos parece en comparación particularmente imperfecta. La voluntad de ir hacia un lenguaje visual expresa la ambición de lo perfecto como adecuación entre la forma física del objeto y su nombramiento, y de la superación de su condición que es el representar.
Se expresa en el querer que las palabras se parecen al objeto, para traicionarlo lo menos posible, que la mediación de la fisicalidad a la enunciación – una traducción – se sienta lo menos posible. La poesía d’Apollinaire es un intento de materializar la poesía y de modelarla según su objeto. La poesía concreta tiene como objetivo su propia encarnación física, busca a parecerse, a unirse, a destruir las mediaciones.
La destrucción de las mediaciones en torno al discurso que construyo de mi misma apoya mi búsqueda de parecer lo que soy, o por lo menos de controlar lo que aparezco ser. Mi imagen (tradicionalmente considerada como probablemente falsa) se vuelve objeto (lo que tiene el carácter de lo verdadero).

Recomposición del “yo”
Podría ser por lo tanto que la visualidad sea la herramienta de una recomposición:
¿Qué es lo que se quiere cuando uno se quiere unir? ¿Por qué se quiere leer de otra forma? ¿Por qué el texto no basta? ¿Por qué ya no se quiere esta forma? ¿Qué es lo que se quiere cuando ya no se quiere esta forma? Busco otra manera de decir, una manera de decir que se parezca a mi vida, una manera de decir que se parezca a lo que quiero contar y a la manera cómo lo quiero contar: lleno de niveles complejidad. No hay sólo un camino, no hay linealidad, estoy llena de “yo” diferentes y no sé renunciar…
Me pregunto si cada uno tiene la escritura que le parece: es decir que creo que mis textos en trozos son sencillamente así porque donde estoy, como estoy, siendo quien soy no puedo escribir textos enteros. Otros en otros sitios siempre podrán hacerlo y otros en otros sitios ya podrán hacerlo.
El texto lineal no basta para representarme. Los hilos que me constituyen son visuales. Las dimensiones simultáneas.

Performatividad
La performatividad de la palabra se entiende como el punto de adecuación entre representación y ser. La acción contiene una dimensión moral que compromete al ser. La palabra-hacer es una palabra de compromiso, si efectivamente hace. Pero la virtualización del espacio viene perturbar el régimen ser/parecer y los niveles de realidades. El conjunto de las condiciones de enunciación y de publicación de la palabra en Internet y particularmente en algunas redes sociales no estáticas y de conversación asocia palabras y consecuencias, además de fundarse sobre la buena fe del polo emisor. La toma de palabra se asocia entonces a una acción pública.
Pero, la descentralización no va de la mano con la destrucción de las mediaciones y la recuperación del poder de creación por personas individuales o agrupadas en colectivos. Existe una fuerte tensión: si la destrucción de las mediaciones no pasa por una reconstitución rizomal del sentido y, al contrario, apoya la uniformización de los usos, los polos individuales de poder, verdaderos o mentirosos, se consolidan.

La intuición/necesidad de la palabra visual contesta al ansia de performatividad que expresa una relación perturbada entre ser y parecer. Podría ser también el síntoma de una búsqueda individual de poder que mezcla a la vez la ambición de acción y de expresión no mediada. Esta palabra visual no es únicamente la expresión del deseo de poder sino también la herramienta de la unificación del “yo verdadero” (que no puede nunca tener ninguna dimension de verdad sin embargo) – es decir representado desde el propio “yo” – hacia su transparencia pública.

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